El costo oculto de usar la IA como un chat en la ejecución de su estrategia
Su equipo directivo probablemente ya usa Claude, ChatGPT o Gemini todos los días. Y probablemente eso no ha cambiado en nada su capacidad de ejecutar la estrategia. No es una contradicción: es el patrón dominante en la región. 8 de cada 10 empresas latinoamericanas afirman usar inteligencia artificial, pero menos del 1% logra convertirla en una herramienta escalable y efectiva (5). El problema no es la herramienta. Es que la mayoría la sigue tratando como un buscador con memoria corta.
Casi todas las empresas ya usan IA; casi ninguna ha rediseñado su ejecución para ella
El dato regional es contundente. Un 72% de las organizaciones en América Latina ha adoptado IA en al menos una función empresarial, según McKinsey, pero la mayoría no logra traducir esa adopción en mejoras tangibles de ventas o productividad (1). A nivel global, la firma encontró que solo el 6% de las organizaciones de «alto desempeño» capturan más del 5% de su EBITDA gracias a la IA y que las empresas con menos de 100 millones de dólares en ingresos llegan a la fase de escalamiento en apenas 29% de los casos, frente al 49% en las de más de 5,000 millones (1).
Esa brecha por tamaño es la parte que casi nadie le explica a una empresa mediana: la desventaja no es de presupuesto tecnológico, es de rediseño de procesos. La implicación ejecutiva es directa. Antes de aprobar una nueva licencia o un nuevo piloto, la pregunta que debe hacer un CEO no es «¿quién está usando IA en mi empresa?», sino «¿qué proceso de ejecución completo depende hoy de la IA, de principio a fin, sin intervención manual?».
Un chat responde preguntas; un rol con memoria ejecuta procesos
La distinción central que separa a los ganadores no es técnica, es conceptual. Boston Consulting Group describe a los agentes de IA como compañeros de trabajo, no como herramientas: sistemas con objetivos definidos, acceso a los datos y herramientas del equipo y límites claros de autonomía, que observan, planifican y actúan dentro de un flujo completo en lugar de responder a un mensaje aislado (3). La firma reporta que las organizaciones que comparten esta infraestructura entre equipos, en lugar de que cada área improvise su propio uso, pueden reducir costos hasta 30% y elevar la productividad 25% (3).
Esto coincide con lo que describió el equipo de OKR University en un webinar reciente sobre IA aplicada a la ejecución estratégica.
¿Qué separa a los que capturan valor de los que solo experimentan?
| Dimensión | Empresas rezagadas | Empresas que capturan valor |
|---|---|---|
| Unidad de trabajo | Conversaciones sueltas en un chat | Proyectos o roles con memoria, entradas y salidas definidas |
| Punto de partida | Piloto estratégico de alto perfil | Proceso operativo recurrente y de bajo riesgo |
| Propiedad | Iniciativa individual sin dueño formal | Rol de gobierno y responsable de proceso documentado |
| Medición | "Usamos IA" como indicador de éxito | Horas liberadas o EBIT atribuible como indicador |
Nota de transparencia: las columnas de esta tabla sintetizan los hallazgos citados arriba (1, 4, 5); no corresponden a una única fuente ni a un estudio comparativo directo entre las mismas empresas.
Qué hacer esta semana
No se trata de aprobar un presupuesto mayor de IA. Se trata de dejar de tratarla como una conversación y empezar a tratarla como un sistema.
1. Audite un proceso, no una herramienta. Elija el proceso recurrente que más tiempo directivo consume esta semana: actas, reportes, seguimiento de iniciativas, y pregúntese si hoy depende de que alguien «le pregunte a la IA» cada vez, o si tiene un flujo definido de principio a fin.
2. Convierta ese proceso en un rol, no en un prompt. Defina, por escrito, qué entra, qué debe salir, quién valida y a quién se entrega. Esa definición es la que convierte un chat en un sistema.
3. Nombre un dueño de gobierno, no un usuario destacado. La persona que más usa la IA en su empresa hoy no es necesariamente quien debería decidir qué información puede procesar y qué no.
La pregunta incómoda para el directorio: si la persona que más usa la IA en su empresa se fuera mañana, ¿cuántos de esos procesos seguirían funcionando, o todo dependía de su curiosidad individual y no de un sistema de la empresa?
## Fuentes
1. McKinsey & Company, «The state of AI in 2025: Agents, innovation, and transformation», 2025, https://www.mckinsey.com/capabilities/quantumblack/our-insights/the-state-of-ai
2. Análisis del reporte McKinsey State of AI 2025, 2025, https://rajnandan.com/posts/mckinsey-state-of-ai-2025-analysis/
3. Boston Consulting Group, «Machines That Manage Themselves», 2025, https://www.bcg.com/publications/2025/machines-that-manage-themselves
4. Boston Consulting Group, «Agents Accelerate the Next Wave of AI Value Creation», 2025, https://web-assets.bcg.com/pdf-src/prod-live/agents-accelerate-next-wave-of-ai-value-creation.pdf
5. Loymark, «De Islas de Datos a Organizaciones Inteligentes», reportado en Revista Summa, 2025, https://revistasumma.com/?p=235656
6. Caso interno no verificado externamente: webinar «IA para la Ejecución Estratégica», OKR University / Resultados 360°, septiembre 2026 (transcripción compartida por la usuaria).
Autora: Madeleine Silva | ? OKR Coach y Fundadora de Resultados 360 |OKR Coach, MBA, PMI ACP, PMS





